MATERIALES

  • Oro de 18 quilates

    Desde el mundo antiguo, ningún metal ha despertado tanta admiración y fascinación como el oro, apreciado por su brillo, su resistencia y su capacidad para perdurar en el tiempo.

    En el antiguo Egipto se asociaba con la eternidad; en Grecia y Roma se convirtió en símbolo de belleza; y en el mundo bizantino adquirió un profundo significado espiritual. A lo largo de los siglos, se ha consolidado como el metal por excelencia de la joyería.

    Todas las piezas de Sofía Sunyer se realizan a mano en oro de 18 quilates, porque creemos en la calidad y en la durabilidad de nuestras creaciones, concebidas para convertirse en el legado de quien las lleva.

    Las piezas realizadas en oro blanco reciben un baño de rodio, que aporta un acabado más blanco y brillante.

  • Piedras Preciosas

    Las piedras preciosas han acompañado a la joyería desde la antigüedad, apreciadas por su belleza, su color y su durabilidad.

    En el taller de Sofía Sunyer, cada gema se selecciona cuidadosamente, una a una, atendiendo a su calidad, su carácter y la armonía que establece con el diseño de la joya.

    Se presta especial atención a la estructura interna de cada piedra, asegurando que no presente fracturas que puedan comprometer su resistencia con el paso del tiempo. Sin embargo, las inclusiones no se consideran un defecto, sino una cualidad que recuerda el origen natural de la gema.

    Trabajamos con proveedores locales de confianza que comparten el compromiso con la autenticidad, la fiabilidad y una extracción responsable.

  • La artesanía y sus tiempos

    La artesanía es la base de Sofía Sunyer. Todas las piezas se diseñan y elaboran a mano en el taller, donde cada etapa del proceso tiene lugar en Madrid, desde los primeros bocetos hasta el pulido final.

    Las piezas se crean por encargo, lo que permite mantener un control muy cuidadoso de cada fase del proceso y garantizar la calidad.

    Cada joya recorre un proceso artesanal que requiere tiempo y dedicación. Una vez definido el diseño, las medidas exactas y las piedras que se van a utilizar, comienza el trabajo en el taller.

    El proceso comienza con el modelado en cera, seguido de la fundición del metal, el repaso de la pieza y el engastado con buril y microscopio; finalmente, la joya se pule y, si se desea, se graba en su interior.